Una mejor paternidad: 4 claves para erradicar el machismo y la violencia desde los varones

Estamos de acuerdo en que, cuando cargas a tu hija por primera vez, no hay forma de expresar lo que sucede física, biológica y psicológicamente en ti como padre y como hombre… precisamente porque nunca en tu vida te has enamorado tanto.

Es un amor tan distinto y fuerte, cuasi-imposible de describir… y por eso trato de transmitirlo todos los días con pequeños actos que hoy me gustaría compartir con ustedes, otros hombres, justamente para que reflexionemos sobre cómo socializamos nuestro cariño, nuestros afectos y nuestra “importancia”.

Hoy quiero que hablemos de otro tipo de importancia: la que se encuentra basada en la emoción, en el cariño y en el amor; la que se encuentra basada en cómo escuchamos, cómo respetamos y cómo construimos algo que es mucho más rico y que va más lejos de obligar, imponer u ordenar.

Una mejor paternidad y una nueva hombría.

1.- Lo que hagamos o dejemos de hacer con nuestras hijas e hijos estará formando la idea de pareja que van a construir en el futuro

Si a nuestras hijas les hablamos fuerte, les gritamos constantemente, las golpeamos… van a creer que eso es normal y van a estar con alguien así.

Si las respeto, las quiero, juego con ellas, les doy su lugar, las escucho, las impulso, les hago caso, les pongo atención y las acompaño en sus decisiones, estoy haciendo mujeres seguras de sí, que respetan a otras personas y piden exactamente lo mismo para ellas y hacia su entorno.

Con los niños aplica lo mismo, pero en un sentido inverso: lo que hagamos como padres con nuestros hijos es el perfil de hombres en quienes se van a convertir cuando crezcan.

2.- Somos el referente de nuestras hijas e hijos con el sexto opuesto

Hace poco, una de mis hijas me mostró un video donde una maestra de la escuela le hizo una pregunta: “¿Qué le gusta hacer a tu papá contigo?”.

Ella respondió: darme muchos besos y abrazos.

Está muy padre porque es algo más de sentimiento que de acción y me parece que tiene mayor profundidad en el cerebro y en su crecimiento; después de todo, para que niñas y niños se encuentren alienados con sus sentimientos, debemos hacer lo mismo como padres: cuidar sus emociones, explorarlas, entenderlas, atenderlas y aceptarlas.

3.- Los hombres, en muchos casos, estamos poco acostumbrados a decir te quiero, te amo, te extraño… revisemos el por qué

Somos secos, somos duros y, aunque nos preocupamos y estemos al pendiente, nuestra forma de comunicarnos puede ser hosca a tal grado que, para hacer un comentario que tenga intención positiva, a veces lo realizamos con connotación negativa.

Tuve la fortuna de que, en algún momento, a mí me cayó el 20 y dije “yo no quiero ser así con mis hijas ni con la otra gente a mi alrededor”.

Convirtámonos en hombres capaces de impulsar a otras personas, de inspirarlas, de motivarlas, de entenderlas, de escucharlas… y me parece que un primer paso es abrazar a nuestras hijas e hijos todas las noches, besarles y decirles que les amamos.

Porque es cierto: les amamos y hay que demostrarlo.

4.- Hacer las cosas “como niña” significa vivir con pasión, liderar con empatía y ejercer nuestra humanidad desde el respeto

Hay un video que me inspiró mucho sobre cómo tratar a mis hijas… es uno que dice “corre como niña, batea como niña, pelea como niña…”.

Como papás, tenemos que creer que nuestras hijas pueden ser profesionistas, emprendedoras, tomar decisiones, y que no son el supuesto “sexo débil”, sino que tienen todas las posibilidades que ellas quieran y van a llegar tan lejos como se les antoje por el solo hecho de ser personas.

Eso, primero, me lo tengo que creer yo como hombre; entonces va a cambiar para siempre mi relación con todas las mujeres con quienes interactúo a diario.

Mucho de lo que me mueve a “hacer o dejar de hacer” con mis hijas viene de mi idea de “hombría”: esa que se decide, se asume y resulta de cuidar, de besar, de oler y de involucrarse en la crianza de niñas y niños.

Con esa idea en mente, hoy quiero invitar a que, como hombres, accionemos.

Porque, por más que le invirtamos a educar y a las luchas, por más que regalemos cursos y títulos universitarios, por más que tomemos un estandarte, la base para acabar con las desigualdades es el respeto a todas las decisiones y las formas de vivir que tienen las personas por el solo hecho de serlo.

Nuestro rol como padres, como hombres y hasta como sociedad y organizaciones debe ser proactivo, pues el invertir en el conocimiento, trabajar desde nuestra empatía y desarrollar nuestro respeto hacia la vida humana es lo más importante para prevenir y erradicar el machismo en los hombres y la discriminación hacia las mujeres.

Este 25 de noviembre, hoy, mañana y siempre, ese debe ser nuestro legado.

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About Carlos Blé 3 Articles
apithy CEO & Cofounder, soy orgulloso padre de dos pequeñas padawan, experto en productos digitales educativos con Máster en Administración de TI. He dirigido y cofundado otras empresas disruptoras de la industria, como Azcel (TV Azteca) e InventMx (Grupo Imagen), y he evolucionado la forma de hacer contenido digital educativo con Grupo Editorial Santillana.

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