Mamá gallina en tiempos de confinamiento, digitalización, COVID y teletrabajo

Lo admito: estoy aquí, en una organización que quiere inspirar el crecimiento de las personas y mejores condiciones de vida a través de la educación, por y para mis hijas.

Soy madre de dos niñas de 6 y 4 años y es maravillosamente… ¡Retador!

Y no me malinterpreten: no voy a hablar de las vicisitudes de la crianza (porque, confieso, aún no me las sé todas). Hoy voy a hablar de pasión.

Es por todas las personas conocido que el ejemplo educa más que las palabras y, en este confinamiento voluntario en pro de combatir el COVID-19, lo he confirmado.

Mi día transcurre con malabares entre reuniones de trabajo en Zoom, mi marido y CEO de apithy, mi hija menor (cuya energía e inteligencia kinestésica la empuja a aprender usando todos los sentidos y que odia las videoconferencias porque la limitan), y mi hija mayor (siempre correcta, inteligente y comportándose a la altura de las situaciones).

Además, hay que tratar de mantener la cordura y la estructura, porque eso le da tranquilidad a las niñas y los niños.

¿Cómo hago una videollamada con un cliente cuyo Learning Management System (LMS) colapsó y necesita que migremos su empresa a nuestra solución apithy Business mientras retiro una astilla del dedo de mi hija y trato de no quemar el arroz?

¡Y todo al mismo tiempo!

Hay días que siento que mi tablero de ClickUp y el dashboard de mi Customer Relationship Management (CRM) me miran con resentimiento. Y no puedo evitar pensar ¿Qué estaría yo haciendo si nuestra realidad fuera otra? Sin embargo, una noche, al recoger el comedor de mi casa, invadido de colores, crayolas y garabatos, me encontré con un tesoro:

Esta, la representación gráfica de lo que mi “socia” e hija mayor concibe como apithy, probablemente no describa nuestro portafolio de productos y servicios, pero sí refleja el hecho de que mis hijas, aún a través de sus juegos y tareas de la escuela, perciben que su mamá y su papá siguen trabajando con pasión por apithy, sus colaboradores y su clientela.

Y entonces me doy cuenta de que este confinamiento puede dejar recuerdos positivos, aprendizajes y, por supuesto, competencias digitales en mis hijas.

Estamos en una arena de aprendizaje, las y los jugadores están listos… ¡Hagamos de esta contingencia una experiencia enriquecedora!

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Nota al margen 1:

Mi hija mayor (sí, justo la que hizo los dibujos) fue también quien bautizó nuestra empresa.

Jamás dijo “biberón”, “mamila” o similares… desde los pocos meses, ella llamaba a este recipiente que nutre, que alimenta y que fomenta el desarrollo psicomotor como “apithy” (así, con la última sílaba más suavecita).

Eso hizo que, al emprender este negocio, la opción natural para un producto que busca el crecimiento de las personas y las organizaciones, llevara el nombre de lo que nutría a mi hija: apithy.

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Nota al margen 2:

La menor no se queda atrás. Ella, de pequeña (más pequeña), declaraba que quería ser un delfín cuando creciera.

Y, como ella, yo también tengo un sueño: democratizar la educación y lograr la formación digital de las personas.

Tengo el presentimiento de que juntas lo lograremos.

apithy – Live the learning digital experience!

About Yucari Medellín 9 Articles
apithy CMO & Cofounder, soy estratega en Inteligencia de Mercados con un Máster en Administración de TI por el TEC de Monterrey, especialidad en proyectos Edu-digitales y me encuentro permanentemente involucrada en causas relacionadas con el mundo de la empleabilidad, la equidad entre géneros y la inmersión de la niñez en el terreno de la innovación digital.

1 Comment

  1. Las palabras orienta pero el ejemplo arrastra !! Cada situación “difícil” es una oportunidad disfrazada !! Excelente opción para integrarnos a la “nueva normalidad”

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